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Tarjetas de crédito: depredadoras sociales - NUEVA GENERACION
Eric Quiñónez Peña El
servicio prestado por las empresas dedicadas a la emisión de
tarjetas de crédito bajo la simulada figura jurídica de
Apertura de Cuenta Corriente, sigue siendo una actividad muy
cuestionada, sobre todo, por los olímpicos abusos que se cometen
en nombre de la libertad de comercio y de contratación, abusos
que insisten en igualar el libertinaje con la libertad. Al respecto, el
político, orador y abogado Cicerón, desde antes de
Cristo, dijo: “Seamos esclavos de la leyes, para ser
libres”, cita que no induce a pensar que la libertad tiene
límites.
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No obstante, la crisis actual de la razón, derecho y poder, se
materializa en los abusos cometidos por estas empresas emisoras de
tarjetas de crédito, que por solo tener el poder
económico se creen con el derecho de hacer y deshacer sin que la
ley o autoridad se los impida. Es así, que los bancos privados
de Nicaragua, gracias a la alcahuetería del presidente y un
banquero ex ministro de Hacienda de la nueva era, la banca privada de
Nicaragua y principales emisores de tarjetas de crédito,
alardean del no pago de impuestos al Estado, y del cobro de altos
intereses por la deuda interna que el Estado de Nicaragua
suscribió con ellos.
Por eso, digo que la mayoría de estas empresas en nada se
diferencia de los préstamos usureros. Bueno, casi en nada. Lo
que pasa es que los usureros comunes y silvestres son menos
dañinos, porque no tienen tanto poder económico como Aval
Card o Credomatic, entre otros, quienes te capitalizan los intereses,
te cobran interés sobre interés; por una llamada por
teléfono cobran arbitrariamente doscientos córdobas, y si
no pagás, también te clavan interés moratorio,
etcétera.
Lo trascendentalmente dramático, es que estos abusos subsisten,
a pesar de que en enero de 2005 se aprobó la Ley 516, Ley de
Promoción y Ordenamiento del Uso de Tarjeta de Crédito. Y
peor aún, como todavía nadie está preso por usura
o estafa, entonces la mayoría de ONG que se dedica a prestar
dinero en Nicaragua, emula estas abusivas conductas sin la
mínima consideración de su función social.
Soy un convencido que libertinaje no es igual a libertad
económica, y que ésta no podrá subsistir sin
responsabilidad social empresarial, porque de seguir estos abusos
irrazonables por parte de las empresas dedicadas a la emisión de
tarjetas de crédito, acabarán por matar a la gallinita de
los huevos de oro. Me refiero al pueblo trabajador, a esa vapuleada
clase media, al tradicional e histórico chancho de la fiesta, a
los únicos que estas empresas emisoras de tarjetas de
créditos, que a pesar de la realidad socioeconómica en
que vivimos, no dejan de cobrar el cinco o seis por ciento mensual,
más otros cobros que vienen redondeando un diez a doce por
ciento mensual. O sea, que por cada millón de córdobas
que facturan las empresas dedicadas a la emisión de tarjetas de
crédito, les cobran a los usuarios entre cien a ciento veinte
mil córdobas mensuales en concepto de intereses corrientes, y
otro tanto igual en concepto de intereses moratorios, en caso de que el
tarjetahabiente incurra en mora. ¿Y el Consejo Directivo de la
Superintendencia de Bancos y otras instituciones financieras? Muy bien,
¡gracias!
La pregunta obligada es: ¿qué pasará cuando ese
histórico chancho muera? ¿A quiénes les van abrir
cuenta corriente estas empresas? Otra pregunta que surge es: si estos
abusos los cometen las empresas nacionales emisoras de tarjetas de
crédito, ¿qué pasará después que
vengan empresas trasnacionales con mayor poder económico que las
nacionales, en virtud del Cafta?
Usando la lógica de que por la víspera se saca el
día, me atrevo a decir que seguramente en nombre de la libertad
de contratación, estos señores extranjeros, tratando de
imitar a sus homólogos, no dudarán en proponerles a los
usuarios de tarjetas de crédito, que pongamos en garantía
los ojos, el hígado, el corazón y hasta los
riñones. Al fin, ¿qué más da si para eso
existe la manipulación del principio “lo pactado entre las
parte es ley”, independientemente que lo pactado contravenga el
ordenamiento jurídico? Por eso, constantemente se dice que las
actividades más rentables en el mundo actual son: el
narcotráfico, el tráfico de armas, el robo de carros, y
las empresas de tarjetas de crédito.
Mientras tanto, amigo lector, y posible víctima de las empresas
emisoras de tarjetas de crédito, déjeme aconsejarle que
todo lo que brilla no es oro, así que cuando vea un anuncio que
diga: “raspe y gane, o gasolina gratis por un año y miles
de premios instantáneos”, de todo corazón le
sugiero que ni lo piense, solamente diga un rotundo NO a esas falsas
bondades del servicio que ofrecen, que sólo buscan embaucarnos
para suscribir el contrato que luego se convierte en un laberinto de
Dédalo de donde nunca podemos librarnos de estos depredadores,
quienes se la pasan inventando cobros ilegales para hacernos las deudas
impagables, generando así sólo pobreza. Por eso, digan no
al engaño, háganlo por el futuro de sus hijos y, sobre
todo, háganlo por la responsabilidad social que todos debemos
asumir en busca de una Nicaragua mejor.