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Tarjetas de crédito: depredadoras sociales - NUEVA GENERACION



El servicio prestado por las empresas dedicadas a la emisión de tarjetas de crédito bajo la simulada figura jurídica de Apertura de Cuenta Corriente, sigue siendo una actividad muy cuestionada, sobre todo, por los olímpicos abusos que se cometen en nombre de la libertad de comercio y de contratación, abusos que insisten en igualar el libertinaje con la libertad. Al respecto, el político, orador y abogado Cicerón, desde antes de Cristo, dijo: “Seamos esclavos de la leyes, para ser libres”, cita que no induce a pensar que la libertad tiene límites.

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No obstante, la crisis actual de la razón, derecho y poder, se materializa en los abusos cometidos por estas empresas emisoras de tarjetas de crédito, que por solo tener el poder económico se creen con el derecho de hacer y deshacer sin que la ley o autoridad se los impida. Es así, que los bancos privados de Nicaragua, gracias a la alcahuetería del presidente y un banquero ex ministro de Hacienda de la nueva era, la banca privada de Nicaragua y principales emisores de tarjetas de crédito, alardean del no pago de impuestos al Estado, y del cobro de altos intereses por la deuda interna que el Estado de Nicaragua suscribió con ellos.

Por eso, digo que la mayoría de estas empresas en nada se diferencia de los préstamos usureros. Bueno, casi en nada. Lo que pasa es que los usureros comunes y silvestres son menos dañinos, porque no tienen tanto poder económico como Aval Card o Credomatic, entre otros, quienes te capitalizan los intereses, te cobran interés sobre interés; por una llamada por teléfono cobran arbitrariamente doscientos córdobas, y si no pagás, también te clavan interés moratorio, etcétera.

Lo trascendentalmente dramático, es que estos abusos subsisten, a pesar de que en enero de 2005 se aprobó la Ley 516, Ley de Promoción y Ordenamiento del Uso de Tarjeta de Crédito. Y peor aún, como todavía nadie está preso por usura o estafa, entonces la mayoría de ONG que se dedica a prestar dinero en Nicaragua, emula estas abusivas conductas sin la mínima consideración de su función social.

Soy un convencido que libertinaje no es igual a libertad económica, y que ésta no podrá subsistir sin responsabilidad social empresarial, porque de seguir estos abusos irrazonables por parte de las empresas dedicadas a la emisión de tarjetas de crédito, acabarán por matar a la gallinita de los huevos de oro. Me refiero al pueblo trabajador, a esa vapuleada clase media, al tradicional e histórico chancho de la fiesta, a los únicos que estas empresas emisoras de tarjetas de créditos, que a pesar de la realidad socioeconómica en que vivimos, no dejan de cobrar el cinco o seis por ciento mensual, más otros cobros que vienen redondeando un diez a doce por ciento mensual. O sea, que por cada millón de córdobas que facturan las empresas dedicadas a la emisión de tarjetas de crédito, les cobran a los usuarios entre cien a ciento veinte mil córdobas mensuales en concepto de intereses corrientes, y otro tanto igual en concepto de intereses moratorios, en caso de que el tarjetahabiente incurra en mora. ¿Y el Consejo Directivo de la Superintendencia de Bancos y otras instituciones financieras? Muy bien, ¡gracias!
La pregunta obligada es: ¿qué pasará cuando ese histórico chancho muera? ¿A quiénes les van abrir cuenta corriente estas empresas? Otra pregunta que surge es: si estos abusos los cometen las empresas nacionales emisoras de tarjetas de crédito, ¿qué pasará después que vengan empresas trasnacionales con mayor poder económico que las nacionales, en virtud del Cafta?
Usando la lógica de que por la víspera se saca el día, me atrevo a decir que seguramente en nombre de la libertad de contratación, estos señores extranjeros, tratando de imitar a sus homólogos, no dudarán en proponerles a los usuarios de tarjetas de crédito, que pongamos en garantía los ojos, el hígado, el corazón y hasta los riñones. Al fin, ¿qué más da si para eso existe la manipulación del principio “lo pactado entre las parte es ley”, independientemente que lo pactado contravenga el ordenamiento jurídico? Por eso, constantemente se dice que las actividades más rentables en el mundo actual son: el narcotráfico, el tráfico de armas, el robo de carros, y las empresas de tarjetas de crédito.

Mientras tanto, amigo lector, y posible víctima de las empresas emisoras de tarjetas de crédito, déjeme aconsejarle que todo lo que brilla no es oro, así que cuando vea un anuncio que diga: “raspe y gane, o gasolina gratis por un año y miles de premios instantáneos”, de todo corazón le sugiero que ni lo piense, solamente diga un rotundo NO a esas falsas bondades del servicio que ofrecen, que sólo buscan embaucarnos para suscribir el contrato que luego se convierte en un laberinto de Dédalo de donde nunca podemos librarnos de estos depredadores, quienes se la pasan inventando cobros ilegales para hacernos las deudas impagables, generando así sólo pobreza. Por eso, digan no al engaño, háganlo por el futuro de sus hijos y, sobre todo, háganlo por la responsabilidad social que todos debemos asumir en busca de una Nicaragua mejor.